domingo, 26 de marzo de 2017

Reseña: El hombre sediento #1

Kazuo Koike y Gôseki Kojima | ECC | 9788416255443 | 264 págs. | 9,95 €

Cuando hacía pocos días que el octavo Tokugawa había heredado el shogunato, en medio de un mundo y de una situación política inestables, un hombre muy llamativo entró en Edo. Tenía los ojos rasgados y de una belleza estremecedora, y era tan guapo que parecía que hubiera salido de un grabado. Se trataba de Mondo Kainage, el nuevo catador de venenos recién empleado por la familia del shôgun. Sin embargo, unos ninjas de Koga habían urdido una intriga para atentar contra las vidas de Yoshimune y Mondo. Así empieza este manga histórico tan contundente como turbulento...


Tenía esta serie de mangas esperándome desde hace mucho tiempo, sin embargo, me resultada imposible hacerme con el primer volumen ya que se encontraba agotado en la mayoría de las tiendas habituales. Si bien, la suerte finalmente me sonrío y tengo este primer volumen entre las manos.
Lo primero que me llamó la atención es la estética del dibujo, elementos que se repiten en otras obras este famoso tándem, ya que son capaces de combinar, por un lado, los típicos dibujos a plumilla que suponen la introducción de tramas, con otros de tratamiento mucho más tradicional que parecen pinturas sumi-e, a la tinta con diferentes grados de intensidad.
Por otro lado, otro elemento a destacar es la premisa de la que parten a la hora de dar lugar a esta obra: se trata de un manga que no deja de tener una inspiración histórica pero juega con las leyendas y datos que se atribuyen a cada uno de los personajes. Igualmente, es interesante como quieren jugar con las intrigas de la corta, usando a un personaje que puede parecer sumamente inofensivo: un catador.
La verdad es que esto juega un papel muy curioso a lo largo de la historia, porque, al menos en este primer volumen, en los momentos más inesperados, Mondo (el protagonista) se pone a recitar la forma correcta de cocinar este o aquél pescado. Por lo que se puede leer en las notas a pie, esta información está sacada de una especie de recetarios de la época, por lo que, a mi parecer, esto no hace sino sumar un mayor interés a la trama.
Como suele ocurrir en la mayoría de los casos, este primer volumen es introductorio, presentándonos la actitud de Mondo así como su principal objetivo de proteger al shogun. Lo cierto es que es un personaje que tiene una carisma... peculiar, dada por actitudes como la que ya hemos comentado así como su excusa de ser un hombre sediento para dedicarse a varias actividades. Habrá que ver que ocurre en posteriores entregas, si la historia tomará un matiz más serio o seguirán presentes esos toques de humor a manos de un atractivo catador de venenos.


En resumidas cuentas, estamos ante una obra especialmente recomendable para aquellos amantes de la historia que quieren profundizar en un momento concreto, así como para los lectores que tengan un mínimo interés en la misma, ya que, a la par que se nos muestra un contexto concreto, no se deja de lado el reflejo de actitudes, atuendos o algo tan curioso como el funcionamiento interno del palacio del shogun.

By: @María

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domingo, 26 de marzo de 2017

Reseña: El hombre sediento #1

Kazuo Koike y Gôseki Kojima | ECC | 9788416255443 | 264 págs. | 9,95 €

Cuando hacía pocos días que el octavo Tokugawa había heredado el shogunato, en medio de un mundo y de una situación política inestables, un hombre muy llamativo entró en Edo. Tenía los ojos rasgados y de una belleza estremecedora, y era tan guapo que parecía que hubiera salido de un grabado. Se trataba de Mondo Kainage, el nuevo catador de venenos recién empleado por la familia del shôgun. Sin embargo, unos ninjas de Koga habían urdido una intriga para atentar contra las vidas de Yoshimune y Mondo. Así empieza este manga histórico tan contundente como turbulento...


Tenía esta serie de mangas esperándome desde hace mucho tiempo, sin embargo, me resultada imposible hacerme con el primer volumen ya que se encontraba agotado en la mayoría de las tiendas habituales. Si bien, la suerte finalmente me sonrío y tengo este primer volumen entre las manos.
Lo primero que me llamó la atención es la estética del dibujo, elementos que se repiten en otras obras este famoso tándem, ya que son capaces de combinar, por un lado, los típicos dibujos a plumilla que suponen la introducción de tramas, con otros de tratamiento mucho más tradicional que parecen pinturas sumi-e, a la tinta con diferentes grados de intensidad.
Por otro lado, otro elemento a destacar es la premisa de la que parten a la hora de dar lugar a esta obra: se trata de un manga que no deja de tener una inspiración histórica pero juega con las leyendas y datos que se atribuyen a cada uno de los personajes. Igualmente, es interesante como quieren jugar con las intrigas de la corta, usando a un personaje que puede parecer sumamente inofensivo: un catador.
La verdad es que esto juega un papel muy curioso a lo largo de la historia, porque, al menos en este primer volumen, en los momentos más inesperados, Mondo (el protagonista) se pone a recitar la forma correcta de cocinar este o aquél pescado. Por lo que se puede leer en las notas a pie, esta información está sacada de una especie de recetarios de la época, por lo que, a mi parecer, esto no hace sino sumar un mayor interés a la trama.
Como suele ocurrir en la mayoría de los casos, este primer volumen es introductorio, presentándonos la actitud de Mondo así como su principal objetivo de proteger al shogun. Lo cierto es que es un personaje que tiene una carisma... peculiar, dada por actitudes como la que ya hemos comentado así como su excusa de ser un hombre sediento para dedicarse a varias actividades. Habrá que ver que ocurre en posteriores entregas, si la historia tomará un matiz más serio o seguirán presentes esos toques de humor a manos de un atractivo catador de venenos.


En resumidas cuentas, estamos ante una obra especialmente recomendable para aquellos amantes de la historia que quieren profundizar en un momento concreto, así como para los lectores que tengan un mínimo interés en la misma, ya que, a la par que se nos muestra un contexto concreto, no se deja de lado el reflejo de actitudes, atuendos o algo tan curioso como el funcionamiento interno del palacio del shogun.

By: @María

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