sábado, 6 de abril de 2013

Reseña: Amante Liberada

De la mano de

Título: Amante Liberada. La Hermandad de la Daga Negra IX
Autora: J.R. Ward
Editorial: Punto de lectura
Año de publicación: 2013
Páginas: 601
ISBN: 9788466326957
Precio: 8,99 €


"Payne, hermana gemela de Vishous, está cortada por los mismos oscuros y seductores patrones que su hermano: es una luchadora por naturaleza y una rebelde cuando se trata de ejercer el papel tradicional de la mujer.Encarcelada por su madre, la Virgen Escribana, por fin se ha liberado, pero ha sido para enfrentarse a una devastadora lesión. El Doctor Manny Manello es reclutado por la Hermandad para curarla, ya que es el único que puede hacerlo. A pesar de que el médico nunca antes había creído en los seres que se mueven en la noche como los vampiros, acabará dejándose seducir por una poderosa mujer que dejará marcado tanto su cuerpo como su alma.Finalmente los dos encuentran mucho más que una conexión erótica, haciendo colisionar los mundos humano y vampírico… Además, Payne deberá resolver un asunto de un par de siglos atrás que pondrá en grave peligro su amor y sus vidas."

OPINIÓN PERSONAL

Para empezar, muchas gracias a la editorial por este envío, ya que, como denotan muchos de los vídeos que he ido haciendo o en el propio IMM la Hermandad es... En fin, es mi saga más favorita del mundo mundial y cuando se acabe, ni yo ni Aza sabremos que hacer con nuestra vida (Ward, si nos lees, ten piedad). 
Pero bueno, a lo que vamos, en este caso la historia continúa donde la dejó la entrega anterior, Payne acaba de regresar del Otro lado con una lesión bastante importante en la columna vertebral, por lo que no les va a aquedar otra que recurrir a Manny, antiguo compañero de Jane y experto cirujano para intentar arreglar tal accidente. La repentina aparición de su hermana va a minar bastante en la moral de Vishous, su madre ha vuelto a jugársela además de que su pasado vuelve de nuevo. Pero no es el único que se va a ver amenazado, pues el trono también corre peligro a manos de un grupo de vampiros bastardos. 

Ward sigue en su línea en esta entrega de la Hermandad, aunque creo que en este caso juega más con nuestros sentimientos: Bien es verdad que toda novela tiene ese puntito que te hace llorar y estrujar el libro (O como en mi caso, leer entre líneas los dos capítulos siguientes para luego retomar, no tengo remedio), pero en este caso las emociones están a flor de piel, ya que esta ha sido una de las pocas veces que en una relación humano-vampira, el humano muestra algo de cordura, pues él envejecerá y tendrá que dejar su vida hasta el momento. La relación entre Payne y Manny es muy tierna, aunque parece que al principio se fundamente en el deseo existe tanto un fondo referente a los sentimientos que ella va a ir despertando en él (Y él en ella, claro) y ese deseo porque vuelva a andar. Es un no parar en el sentido de que parece que va a ser su último momento, pero no, y de nuevo parece que sí, pero es que no; hasta que llegamos a esa última noche en la que me pasé todo el capítulo mordiéndome el labio hasta el punto en el que ella desparece. 
Siguiendo con la historia de estos protagonistas, la invalidez de Payne y los intentos de cura en un principio me parecieron un chiste, como si la autora quisiera haber metido el deseo por le deseo y poco más, pero con el avance de la trama el supuesto chiste te deja con los ojos abiertos como platos y tiene un sentido dentro de lo que se puede considerar lógico para este mundillo. Al final del libro se nos presenta un bombazo que no voy a desvelar, pero que va a beneficiar a nuestro cirujano, espero con ganas ver como avanza esta historia. 
En un segundo plano tenemos a Vishous y su relación con Jane, que se va a ver bastante deteriorada a la par que hasta la mitad del libro vamos a tener al vampiro cruzado hasta un hecho, muy repentino todo sea dicho, que lo cambia todo. Como ya digo, me parece una terapia de choque y una reacción demasiado... Buena, espero que no todo sea tan fácil porque sino la complejidad mental de Vishous va a pasar a convertirse ne la de un calcetín. 
Igualmente no se deja de lado los interrogantes en la mente de Quinn, que ya empiezo a tener ganas de que le eche ganas y de una vez se desvele todo el pastelón que hay oculto y que ya se ha empezado a ver en escenas de libros anteriores. Layla va a ser un personaje que va a cobrar cierta importancia en su relación con el macho, hasta llevarlo a una visión de futuro que resulta incierto.

Los personajes son los de siempre. Payne se presenta como una hembra luchadora, con unas ideas que vienen dadas por sus años de encierro. Es cabezona y se empeña en las cosas, aunque al principio se presenta más lastimosa dada su condición, no es una de mis shellans favoritas pero es perfectamente soportable y tiene puntos muy buenos, en mi opinión. Manny me recuerda a Butch en el trato con la vampira, casi rozando la veneración, pero no deja de lado la sensatez al darse cuenta de que la relación entre especies es complicada, cuanto menos, y ya era hora de que alguien se diera cuenta de esto (Aunque ya fue tratado en en libro de Butch o en el de Vishous). Bien es verdad que se echan de menos al resto de parejas (Zsadist sólo aparece dos veces y el pobre no tiene diálogos). 
Ward sigue con su estilo de macho barriobajero que es brutal, en el sentido de que te hace sentir como si los propios protagonistas, que no es que sean precisamente delicados cual rosa, contaran su historia a su manera, y eso se nota a lo largo de los libros, parecidos, pero cada uno con sus peculiaridades. 

En resumidas cuentas, una novela para los amantes (Nunca mejor dicho) de Ward con ganas de continuar y dispuestos a emocionarse, maldecir y acabar la novela con un gran sentimiento de satisfacción y un suspiro. 

5 de 5

sábado, 6 de abril de 2013

Reseña: Amante Liberada

De la mano de

Título: Amante Liberada. La Hermandad de la Daga Negra IX
Autora: J.R. Ward
Editorial: Punto de lectura
Año de publicación: 2013
Páginas: 601
ISBN: 9788466326957
Precio: 8,99 €


"Payne, hermana gemela de Vishous, está cortada por los mismos oscuros y seductores patrones que su hermano: es una luchadora por naturaleza y una rebelde cuando se trata de ejercer el papel tradicional de la mujer.Encarcelada por su madre, la Virgen Escribana, por fin se ha liberado, pero ha sido para enfrentarse a una devastadora lesión. El Doctor Manny Manello es reclutado por la Hermandad para curarla, ya que es el único que puede hacerlo. A pesar de que el médico nunca antes había creído en los seres que se mueven en la noche como los vampiros, acabará dejándose seducir por una poderosa mujer que dejará marcado tanto su cuerpo como su alma.Finalmente los dos encuentran mucho más que una conexión erótica, haciendo colisionar los mundos humano y vampírico… Además, Payne deberá resolver un asunto de un par de siglos atrás que pondrá en grave peligro su amor y sus vidas."

OPINIÓN PERSONAL

Para empezar, muchas gracias a la editorial por este envío, ya que, como denotan muchos de los vídeos que he ido haciendo o en el propio IMM la Hermandad es... En fin, es mi saga más favorita del mundo mundial y cuando se acabe, ni yo ni Aza sabremos que hacer con nuestra vida (Ward, si nos lees, ten piedad). 
Pero bueno, a lo que vamos, en este caso la historia continúa donde la dejó la entrega anterior, Payne acaba de regresar del Otro lado con una lesión bastante importante en la columna vertebral, por lo que no les va a aquedar otra que recurrir a Manny, antiguo compañero de Jane y experto cirujano para intentar arreglar tal accidente. La repentina aparición de su hermana va a minar bastante en la moral de Vishous, su madre ha vuelto a jugársela además de que su pasado vuelve de nuevo. Pero no es el único que se va a ver amenazado, pues el trono también corre peligro a manos de un grupo de vampiros bastardos. 

Ward sigue en su línea en esta entrega de la Hermandad, aunque creo que en este caso juega más con nuestros sentimientos: Bien es verdad que toda novela tiene ese puntito que te hace llorar y estrujar el libro (O como en mi caso, leer entre líneas los dos capítulos siguientes para luego retomar, no tengo remedio), pero en este caso las emociones están a flor de piel, ya que esta ha sido una de las pocas veces que en una relación humano-vampira, el humano muestra algo de cordura, pues él envejecerá y tendrá que dejar su vida hasta el momento. La relación entre Payne y Manny es muy tierna, aunque parece que al principio se fundamente en el deseo existe tanto un fondo referente a los sentimientos que ella va a ir despertando en él (Y él en ella, claro) y ese deseo porque vuelva a andar. Es un no parar en el sentido de que parece que va a ser su último momento, pero no, y de nuevo parece que sí, pero es que no; hasta que llegamos a esa última noche en la que me pasé todo el capítulo mordiéndome el labio hasta el punto en el que ella desparece. 
Siguiendo con la historia de estos protagonistas, la invalidez de Payne y los intentos de cura en un principio me parecieron un chiste, como si la autora quisiera haber metido el deseo por le deseo y poco más, pero con el avance de la trama el supuesto chiste te deja con los ojos abiertos como platos y tiene un sentido dentro de lo que se puede considerar lógico para este mundillo. Al final del libro se nos presenta un bombazo que no voy a desvelar, pero que va a beneficiar a nuestro cirujano, espero con ganas ver como avanza esta historia. 
En un segundo plano tenemos a Vishous y su relación con Jane, que se va a ver bastante deteriorada a la par que hasta la mitad del libro vamos a tener al vampiro cruzado hasta un hecho, muy repentino todo sea dicho, que lo cambia todo. Como ya digo, me parece una terapia de choque y una reacción demasiado... Buena, espero que no todo sea tan fácil porque sino la complejidad mental de Vishous va a pasar a convertirse ne la de un calcetín. 
Igualmente no se deja de lado los interrogantes en la mente de Quinn, que ya empiezo a tener ganas de que le eche ganas y de una vez se desvele todo el pastelón que hay oculto y que ya se ha empezado a ver en escenas de libros anteriores. Layla va a ser un personaje que va a cobrar cierta importancia en su relación con el macho, hasta llevarlo a una visión de futuro que resulta incierto.

Los personajes son los de siempre. Payne se presenta como una hembra luchadora, con unas ideas que vienen dadas por sus años de encierro. Es cabezona y se empeña en las cosas, aunque al principio se presenta más lastimosa dada su condición, no es una de mis shellans favoritas pero es perfectamente soportable y tiene puntos muy buenos, en mi opinión. Manny me recuerda a Butch en el trato con la vampira, casi rozando la veneración, pero no deja de lado la sensatez al darse cuenta de que la relación entre especies es complicada, cuanto menos, y ya era hora de que alguien se diera cuenta de esto (Aunque ya fue tratado en en libro de Butch o en el de Vishous). Bien es verdad que se echan de menos al resto de parejas (Zsadist sólo aparece dos veces y el pobre no tiene diálogos). 
Ward sigue con su estilo de macho barriobajero que es brutal, en el sentido de que te hace sentir como si los propios protagonistas, que no es que sean precisamente delicados cual rosa, contaran su historia a su manera, y eso se nota a lo largo de los libros, parecidos, pero cada uno con sus peculiaridades. 

En resumidas cuentas, una novela para los amantes (Nunca mejor dicho) de Ward con ganas de continuar y dispuestos a emocionarse, maldecir y acabar la novela con un gran sentimiento de satisfacción y un suspiro. 

5 de 5