viernes, 19 de junio de 2015

Reseña: Pistuví

De la mano de:

Título: Pistuví
Autor: Merwan, Bertrand Gatignol
Editorial: ECC
Año de publicación: 2015
Páginas: 192
ISBN: 9788416417032
Precio: 20 €

"Pistuví y Jeanne viven en una cabaña en un árbol, teniendo por única compañía al viento cuando los visita. Un hombre tractor pasea constantemente por los alrededores, cortando, segando y ordenando las llanuras que les rodean. Pistuví se pasa el día buscando cosas que comer, mientras Jeanne limpia y arregla la casa, vigilando que los pájaros no hablen con Pistuví, porque entonces pasaría algo terrible. 

Un relato surrealista y encantador, divertido y melancólico, casi inclasificable y brillantemente dibujado por Gatignol según una historia de Merwan, estupendo autor de El oro y la sangre."

OPINIÓN PERSONAL

Pistuví es una de esas obras que de vez en cuando aparecen en mi vida y, sin saber cómo ni porqué, necesito que terminen entre mis manos. En este caso sé el porqué, y es por el dibujo de Gatignol, que me enganchó nada más verlo, pero reconozco que poco o nada sabía del contenido de la historia, y aunque puede que haya matices que se me escapen, es uno de esos relatos que enamoran.

Los personajes de Jeanne y Pistuví se nos presentan ya desde el inicio como una suerte de Finn y Jake de Hora de Aventuras, dos personajes jóvenes que viven en una cabaña del árbol en medio de la nada. Sin embargo, la forma de interactuar que tienen, la forma de ver las cosas y los personajes de corte adulto que les rodean dotan a la historia de un trasfondo que, aunque jamás se nos llega a contar, habla de un aspecto bastante serio en la vida: El paso de la infancia a la madurez.
Así, Jeanne, que parece la parte más "madura" del curioso dúo, se preocupa siempre del estado de Pistuví, su pequeño amigo zorro, que sólo quiere vivir aventuras. Sin embargo, esta preocupación termina por ser la búsqueda de una amistad eterna, de que Pistuví se quede siempre como es. A ellos debemos de sumar dos personajes como son el viento y la montaña, que nos abstraen de la historia puramente de aventuras de estos dos personajes para darle un aire más metáforico a todo ello sin hacer que perdamos el hilo, aunque usando una narrativa más suave y fluida.

Por su parte, el dibujo de Gatignol es para mí algo completamente nuevo, y aunque soy consciente de que se han publicado ya algunos tomos de Jeanne, jamás había podido echarle un vistazo a su obra. Normalmente, cuando los cómics se publican en blanco y negro, se tiende, por alguna extraña razón, a un dibujo más sucio, más desdibujado o más retro, pero este caso ofrece una imagen limpia, nítida y delicada, casi como si se trata de un libro de colorear para adultos que nos permite incluso imaginar qué tonos hay entre las líneas.

En definitiva, Pistuví es un Hora de Aventuras para reflexionar, para pensar en lo que cuidamos, en lo que perdemos, en lo que ganamos y en lo que nos rodea cuando todo está cambiando. Una obra totalmente recomendable: El Principito hecho cómic de nuevo de mano de nuestro país vecino.


4'5 de 5

viernes, 19 de junio de 2015

Reseña: Pistuví

De la mano de:

Título: Pistuví
Autor: Merwan, Bertrand Gatignol
Editorial: ECC
Año de publicación: 2015
Páginas: 192
ISBN: 9788416417032
Precio: 20 €

"Pistuví y Jeanne viven en una cabaña en un árbol, teniendo por única compañía al viento cuando los visita. Un hombre tractor pasea constantemente por los alrededores, cortando, segando y ordenando las llanuras que les rodean. Pistuví se pasa el día buscando cosas que comer, mientras Jeanne limpia y arregla la casa, vigilando que los pájaros no hablen con Pistuví, porque entonces pasaría algo terrible. 

Un relato surrealista y encantador, divertido y melancólico, casi inclasificable y brillantemente dibujado por Gatignol según una historia de Merwan, estupendo autor de El oro y la sangre."

OPINIÓN PERSONAL

Pistuví es una de esas obras que de vez en cuando aparecen en mi vida y, sin saber cómo ni porqué, necesito que terminen entre mis manos. En este caso sé el porqué, y es por el dibujo de Gatignol, que me enganchó nada más verlo, pero reconozco que poco o nada sabía del contenido de la historia, y aunque puede que haya matices que se me escapen, es uno de esos relatos que enamoran.

Los personajes de Jeanne y Pistuví se nos presentan ya desde el inicio como una suerte de Finn y Jake de Hora de Aventuras, dos personajes jóvenes que viven en una cabaña del árbol en medio de la nada. Sin embargo, la forma de interactuar que tienen, la forma de ver las cosas y los personajes de corte adulto que les rodean dotan a la historia de un trasfondo que, aunque jamás se nos llega a contar, habla de un aspecto bastante serio en la vida: El paso de la infancia a la madurez.
Así, Jeanne, que parece la parte más "madura" del curioso dúo, se preocupa siempre del estado de Pistuví, su pequeño amigo zorro, que sólo quiere vivir aventuras. Sin embargo, esta preocupación termina por ser la búsqueda de una amistad eterna, de que Pistuví se quede siempre como es. A ellos debemos de sumar dos personajes como son el viento y la montaña, que nos abstraen de la historia puramente de aventuras de estos dos personajes para darle un aire más metáforico a todo ello sin hacer que perdamos el hilo, aunque usando una narrativa más suave y fluida.

Por su parte, el dibujo de Gatignol es para mí algo completamente nuevo, y aunque soy consciente de que se han publicado ya algunos tomos de Jeanne, jamás había podido echarle un vistazo a su obra. Normalmente, cuando los cómics se publican en blanco y negro, se tiende, por alguna extraña razón, a un dibujo más sucio, más desdibujado o más retro, pero este caso ofrece una imagen limpia, nítida y delicada, casi como si se trata de un libro de colorear para adultos que nos permite incluso imaginar qué tonos hay entre las líneas.

En definitiva, Pistuví es un Hora de Aventuras para reflexionar, para pensar en lo que cuidamos, en lo que perdemos, en lo que ganamos y en lo que nos rodea cuando todo está cambiando. Una obra totalmente recomendable: El Principito hecho cómic de nuevo de mano de nuestro país vecino.


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